Publicado el marzo 15, 2024

Ver solo tu propio reflejo en la bola de cristal no es un fracaso, es el punto de partida neurocientífico de toda visión.

  • El scrying funciona al inducir el ‘efecto Ganzfeld’, un estado de privación sensorial que obliga al cerebro a generar sus propias imágenes internas.
  • Las ‘nieblas’ y formas abstractas iniciales no son un error, sino la primera señal de que tu córtex visual está respondiendo a la técnica.

Recomendación: Deja de ‘intentar ver a través’ de la esfera y enfócate en crear el ambiente correcto para que tu cerebro pueda ‘empezar a proyectar’ sobre ella.

La frustración es una etapa casi universal para quien se inicia en el arte del scrying. Adquieres una esfera de cristal o un espejo negro con la expectativa de desvelar misterios y, en su lugar, te enfrentas a la imagen más mundana de todas: tu propio reflejo, quizás distorsionado por la curvatura. Muchos manuales aconsejan vagamente «relajar la mente» o «tener paciencia», consejos bienintencionados pero insuficientes que a menudo llevan al abandono. La sensación de no estar «dotado» para la videncia se instala, cuando el problema no reside en una carencia de habilidad, sino en un profundo malentendido sobre el mecanismo que subyace a la práctica.

El error fundamental es creer que la esfera de cristal es una ventana a otro mundo. En realidad, es un lienzo en blanco para tu propia mente. Pero, ¿y si la clave para superar el estancamiento no fuera de naturaleza mística, sino neurológica? ¿Y si el secreto no consistiera en mirar más intensamente, sino en aprender a «desconectar» la visión de una manera muy específica? La verdadera técnica del scrying no es un acto de fe pasiva, sino un proceso activo de manipulación perceptual. Se trata de inducir deliberadamente un estado conocido por la neurociencia como el efecto Ganzfeld, donde la privación de estímulos visuales complejos obliga al cerebro a generar su propio contenido.

Este artículo te guiará paso a paso a través de este enfoque técnico y paciente. Desmitificaremos el proceso, explicando por qué ves nubes y nieblas, cómo diferenciar una proyección mental de una visión auténtica y cómo entrenar tu percepción de manera progresiva. El objetivo es que dejes de luchar contra tu reflejo y aprendas a utilizarlo como el portal que realmente es: una puerta de entrada a tu propia y vasta capacidad de percepción interna.

Para facilitar tu aprendizaje, hemos estructurado este conocimiento en un recorrido lógico que va desde la elección de tu herramienta hasta la interpretación de los mensajes que recibirás. A continuación, encontrarás el sumario de los temas que abordaremos para transformar tu práctica.

Elegir el material de la esfera

La elección de tu herramienta de scrying no es una decisión meramente estética; es el primer paso para definir la naturaleza de tu práctica. Cada material posee una «personalidad» energética y una forma distinta de interactuar con la luz y tu propia percepción. El cristal de cuarzo, por su claridad y neutralidad, es a menudo el punto de partida ideal para principiantes. Actúa como un amplificador neutro, un lienzo claro sobre el cual tu mente puede proyectar con mínima interferencia del propio medio. Su transparencia obliga a trabajar más conscientemente la técnica de desenfoque de la mirada.

Por otro lado, la obsidiana, un vidrio volcánico negro y profundo, ofrece una experiencia completamente diferente. En lugar de mirar «a través» de ella, miras «en» ella. Su superficie oscura absorbe la luz ambiental, facilitando la anulación de estímulos externos y acelerando la entrada en el estado Ganzfeld. Es una herramienta poderosa para la introspección y el trabajo con la sombra, ya que su naturaleza es más absorbente y contenedora. Figuras históricas como el célebre Dr. John Dee, consultor de la reina Isabel I, utilizaban un espejo de obsidiana para sus prácticas adivinatorias, demostrando la eficacia de estos materiales alternativos.

No te limites a las esferas. La historia del scrying es rica en superficies: cuencos de agua, espejos de cobre pulido e incluso superficies naturales. La clave es la resonancia personal. Un material no es inherentemente «mejor» que otro; lo que importa es cuál resuena contigo y facilita tu estado de concentración. Antes de comprometerte con una herramienta costosa, experimenta con diferentes superficies para descubrir cuál se convierte en una extensión natural de tu intuición.

Plan de acción: Elegir tu herramienta de scrying

  1. Evalúa tu intención: Define si tu objetivo principal es la adivinación general (cuarzo claro), la introspección profunda (obsidiana) o la amplificación de energía.
  2. Prueba la resonancia personal: Sostén esferas de diferentes materiales (cristal, obsidiana, vidrio) durante al menos cinco minutos cada una. Presta atención a las sensaciones físicas y energéticas que te provocan.
  3. Considera tu nivel de experiencia: Si eres principiante, una esfera de cristal de cuarzo o incluso de vidrio transparente ofrece una curva de aprendizaje más suave debido a su neutralidad.
  4. Explora alternativas históricas: No descartes métodos como la hidromancia (un cuenco de agua oscura) o el uso de un espejo negro, que pueden ser más accesibles y sorprendentemente efectivos.
  5. Valida con la práctica: Antes de tomar una decisión final, dedica un mínimo de tres sesiones de práctica con el material elegido para confirmar que facilita tu concentración y no genera distracciones.

Preparar el ambiente lumínico

La luz no es un simple detalle en la práctica del scrying; es el factor técnico más crucial para inducir el estado de percepción alterada. El objetivo no es «iluminar» la esfera, sino crear un campo visual tan monótono y uniforme que el cerebro se canse de procesarlo y empiece a generar sus propias imágenes. Este es el núcleo del efecto Ganzfeld (del alemán, «campo total»). Cuando tus ojos no reciben información variable —bordes, contrastes, movimientos—, el córtex visual reduce su actividad y el «ruido» neuronal interno se amplifica, manifestándose como visiones. De hecho, estudios sobre privación sensorial han demostrado que cerca del 80% de quienes experimentan el efecto Ganzfeld reportan algún tipo de imagen o sonido generado internamente.

Para un principiante, la configuración más sencilla y efectiva es una habitación en penumbra con una única fuente de luz tenue, como una vela, colocada detrás de ti o a un lado, de forma que su llama no se refleje directamente en la superficie de la esfera. El objetivo es que la esfera capte una luz difusa y constante, eliminando cualquier otro reflejo que pueda distraerte (ventanas, lámparas, etc.). Tu mirada debe desenfocarse, mirando «a través» o «dentro» de la esfera, no a su superficie. Este suave desenfoque es lo que aplana el campo visual y da inicio al proceso.

Este es el punto exacto donde la mayoría se frustra: ven su propio reflejo. ¡Pero ese es el comienzo! Al desenfocar la mirada, tu reflejo se vuelve borroso, pierde sus contornos definidos y se convierte en parte del campo visual uniforme. Es en ese momento cuando las primeras «nieblas» comienzan a aparecer, señal inequívoca de que el cerebro está entrando en modo Ganzfeld.

Detalle macro de luz de vela reflejándose en superficie cristalina para concentración visual

Como se aprecia en la imagen, el objetivo es reducir el entorno a un único punto de luz difusa, permitiendo que la superficie de scrying se convierta en un lienzo oscuro y uniforme. Para practicantes más avanzados, experimentar con luces de colores uniformes (como una luz roja tenue) puede intensificar el efecto, ya que ciertos colores fatigan las células de la retina más rápido, acelerando la aparición de imágenes internas. Cada tipo de iluminación tiene un propósito específico para modular tu estado receptivo.

El siguiente cuadro, basado en los principios del efecto Ganzfeld, detalla cómo diferentes tipos de luz afectan tu estado psicológico y su aplicación práctica en el scrying, según un análisis sobre sus mecanismos.

Tipos de iluminación y sus efectos en la práctica del scrying
Tipo de luz Efecto psicológico Aplicación en scrying
Luz tenue/velas Relajación profunda: estados similares a la meditación o hipnosis Ideal para principiantes, induce estado receptivo
Luz roja uniforme Fatiga neuronal que reduce actividad y el cerebro ‘rellena’ información con imágenes internas Método Ganzfeld para visiones más intensas
Filtros de color Modulación del estado anímico Azul: calma; Violeta: intuición aumentada

Interpretar nubes y nieblas

La aparición de formas lechosas, nubes giratorias o una niebla densa dentro de la esfera es, con frecuencia, el primer resultado tangible de una sesión de scrying. Lejos de ser un fracaso o una visión fallida, es la señal de éxito más importante para un estudiante. Estas «nieblas» son la manifestación visual del efecto Ganzfeld en acción. Son la prueba de que has logrado desenfocar tu mirada y crear un campo visual lo suficientemente homogéneo como para que tu córtex visual comience a «desconectarse» del estímulo externo y a proyectar su propio contenido interno, o ruido neuronal.

Piensa en ello como la estática en una televisión antigua cuando no hay señal. Tu cerebro, al no recibir un patrón claro desde el exterior, empieza a interpretar las fluctuaciones aleatorias de sus propias neuronas como patrones visuales. Estas no son aún «visiones» en el sentido simbólico, sino fosfenos e imágenes hipnagógicas, el material crudo del que nacerán las visiones más claras. La clave en esta etapa no es forzar una interpretación, sino mantener la calma, la mirada relajada y observar estas formaciones con curiosidad desapegada. Tratar de darles forma o sentido prematuramente puede romper el delicado estado de trance que estás construyendo.

La práctica en esta fase consiste en «jugar» con estas nubes. Observa cómo se mueven, si cambian de color o de densidad. ¿Responden a tu respiración? ¿Se intensifican si relajas aún más la mirada? Este es tu campo de entrenamiento. Estás aprendiendo a mantener un estado de receptividad pasiva, permitiendo que el fenómeno se desarrolle sin interferencias de tu mente consciente. Con el tiempo, notarás que de estas nieblas comienzan a emerger formas más definidas: siluetas, rostros, símbolos. La niebla es la matriz, el útero del que nacerá la visión clara.

El cerebro, privado de estímulos externos organizados, comienza a generar estímulos internos como una forma de compensación.

– Investigadores del efecto Ganzfeld, Patagonia Press – Estudio sobre percepción alterada

Mantener la higiene de la herramienta

Así como un músico afina su instrumento antes de un concierto, el vidente debe preparar su herramienta antes de cada sesión. La higiene de tu esfera o espejo de scrying va más allá de la simple limpieza física; es un ritual que establece una separación clara entre el mundo profano y el espacio sagrado de la práctica. Físicamente, es esencial eliminar cualquier partícula de polvo o huella dactilar. Estas imperfecciones pueden convertirse en puntos de anclaje para tu mirada, creando distracciones que te impiden alcanzar el estado de desenfoque necesario. Utiliza siempre un paño de microfibra suave y seco, reservado exclusivamente para este fin. Evita productos químicos agresivos que puedan dañar la superficie o dejar residuos.

La limpieza energética es igualmente importante. Tu herramienta es un resonador; puede acumular impresiones energéticas de sesiones anteriores o del ambiente. Realizar una limpieza ritual antes y después de cada uso ayuda a «resetear» el instrumento, asegurando que las visiones que recibas no estén contaminadas por energías residuales. La forma más tradicional es la exposición a la luz de la luna llena, pero existen otros métodos efectivos. El sonido de cuencos tibetanos o campanas puede limpiar a través de la vibración, mientras que el humo de hierbas como la salvia o el palo santo purifica el campo energético. Es crucial guardar la esfera en su caja o envuelta en una tela oscura después de cada uso para protegerla tanto física como energéticamente.

Este mantenimiento no es una superstición, sino una disciplina psicológica. El acto de limpiar y guardar tu herramienta con reverencia refuerza en tu subconsciente la importancia y el carácter sagrado de tu práctica. Crea un anclaje mental que te ayuda a entrar en el estado receptivo más rápidamente cada vez que te sientas a practicar. Al tratar tu herramienta con respeto, te estás tratando a ti mismo y a tu habilidad con el mismo respeto.

La elección del método de limpieza energética puede variar según la tradición y el material de tu herramienta. El siguiente cuadro comparativo ofrece una guía práctica para mantener tu instrumento en óptimas condiciones, según las recomendaciones de expertos en la materia.

Métodos de limpieza energética para herramientas de scrying
Método Tradición/Principio Frecuencia recomendada Precauciones
Luz de luna Purificación lunar ancestral Luna llena mensual No dejar la bola bajo exposición de luz solar intensa
Sonido de cuencos Vibración armónica tibetana Después de cada sesión intensa Evitar resonancias que puedan agrietar cristal
Humo de salvia Limpieza chamánica americana Semanalmente Ventilación adecuada
Entierro en sal Absorción de energías negativas Mensualmente No usar con materiales porosos

Diferenciar proyección mental de visión real

Una vez que superas la fase de las nieblas y comienzan a aparecer imágenes, surge la pregunta más delicada: ¿lo que veo es una visión auténtica o simplemente mi propia imaginación, mis miedos y deseos proyectados? Esta es la encrucijada del vidente. La respuesta técnica reside en observar la cualidad de la imagen. Una proyección mental suele ser controlable. Si piensas en un elefante rosa, es probable que aparezca. Estas imágenes se sienten «cercanas», como si estuvieran dentro de tu cabeza, y a menudo se alinean con tus pensamientos o preocupaciones del momento. Son, en esencia, ensoñaciones diurnas visualizadas en la esfera.

Una visión real o endógena, por otro lado, tiene una cualidad de autonomía. Aparece de forma espontánea, a menudo sorprendiéndote. Puede ser ilógica, simbólica o mostrar escenas sin relación aparente con tus pensamientos actuales. Se siente más «externa», como si estuvieras viendo una película. Las visiones auténticas no suelen ser nítidas como una fotografía; pueden ser fragmentarias, superpuestas o tener una calidad onírica. La clave para diferenciarlas es el desapego: observa sin juzgar. Si la imagen persiste o se transforma por sí misma sin tu intervención consciente, es más probable que sea una visión genuina. El registro en un diario es crucial aquí: anota todo lo que ves, sin censura, y busca patrones o mensajes a lo largo del tiempo.

La ciencia ha validado la capacidad humana de percibir información de esta manera en condiciones controladas. No es simple fantasía; las visiones surgen de un proceso neurológico real donde las alucinaciones comienzan de manera tenue y evolucionan. Este proceso, aunque interno, puede conectar con niveles de información que no son accesibles a la mente consciente.

Estudio de caso: Los experimentos Ganzfeld de Charles Honorton

Para abordar científicamente la validez de estas percepciones, el psicólogo Charles Honorton realizó una serie de famosos experimentos en la década de 1980. En su protocolo, un «receptor» era sometido al efecto Ganzfeld (luz uniforme, ruido blanco) mientras un «emisor» en otra habitación se concentraba en una imagen elegida al azar. Sorprendentemente, los resultados mostraron que los receptores describían las imágenes con una precisión significativamente superior al azar. Estos hallazgos, publicados en revistas revisadas por pares, fueron interpretados como una fuerte evidencia de que la percepción humana, en estados de privación sensorial, puede acceder a información por vías no convencionales, apoyando la idea de que las «visiones» pueden ser más que simple proyección.

Interpretar símbolos recurrentes

Cuando las visiones comienzan a estabilizarse, es común que ciertos símbolos o imágenes aparezcan repetidamente a lo largo de varias sesiones. Un ojo, una serpiente, una llave, un árbol específico. Estos no son elementos aleatorios; son los componentes de un lenguaje personal que tu subconsciente está utilizando para comunicarse contigo. La tentación inicial es buscar su significado en un «diccionario de símbolos» genérico. Si bien esto puede ofrecer un punto de partida, es un enfoque limitado. El verdadero poder reside en crear tu propio diccionario simbólico.

Un símbolo es una vasija vacía; su significado se llena con tu experiencia personal, cultural y emocional. Una serpiente puede significar traición para una persona, pero para otra, puede representar sanación y transformación (como en el caduceo de la medicina). Por lo tanto, cuando un símbolo recurra, tu tarea no es preguntar «¿qué significa este símbolo?», sino «¿qué significa este símbolo para mí, ahora?». Inicia un diálogo con la imagen. Medita sobre ella fuera de la sesión de scrying. Dibuja el símbolo y anota las primeras palabras, emociones o recuerdos que te vengan a la mente sin censura.

Composición simbólica de arquetipos universales y elementos personales en práctica meditativa

El paso más importante es la correlación. Lleva un diario detallado no solo de tus visiones, sino también de los eventos de tu vida cotidiana. ¿Cuándo aparece la «llave»? ¿Aparece cuando te enfrentas a un problema que parece no tener solución? ¿O cuando estás a punto de descubrir una nueva habilidad? Al observar los patrones entre la aparición del símbolo y los contextos de tu vida, comenzarás a descifrar su mensaje específico para ti. Este proceso transforma el scrying de un acto pasivo de «ver el futuro» a una herramienta activa y profunda de autoconocimiento y guía personal.

Para sistematizar este proceso de decodificación, puedes seguir un método de interrogación personal:

  1. Registro y Dibujo: Inmediatamente después de una sesión, dibuja el símbolo recurrente con el mayor detalle posible, tal como lo percibiste.
  2. Meditación Focalizada: Dedica 10 minutos a meditar con el dibujo, enfocándote exclusivamente en su forma y en las sensaciones que te evoca.
  3. Interrogación Directa: Formula en voz alta o mentalmente la pregunta: «¿Qué mensaje o advertencia traes para mí en este momento de mi vida?». Permanece en silencio y receptivo a cualquier pensamiento o imagen que surja.
  4. Observación Contextual: Durante los días siguientes, mantén un estado de alerta para notar cuándo o cómo ese símbolo aparece en tu vida cotidiana (en una conversación, un libro, una valla publicitaria).
  5. Creación de tu Diccionario: En tu diario, crea una entrada para ese símbolo y anota todas tus observaciones, correlacionando su aparición con tus estados emocionales y las situaciones que vives. Así, construyes su significado personal.

Elegir la duración adecuada

En el scrying, como en el entrenamiento físico, la consistencia y la progresión son más importantes que la intensidad desmedida. Sentarse durante una hora esperando una visión sin preparación es una receta para la frustración y el dolor de espalda. La capacidad de mantener la concentración relajada y el estado Ganzfeld es un «músculo» perceptual que debe desarrollarse gradualmente. Empezar con sesiones cortas y manejables es fundamental para construir una base sólida y evitar el agotamiento mental.

Para un principiante absoluto, una sesión de cinco minutos es más que suficiente. El objetivo en esta primera fase no es «ver» nada, sino simplemente acostumbrarse a la postura, a relajar la mirada y a mantener el foco suave sin esfuerzo. Una vez que puedas completar estos cinco minutos sintiéndote relajado y sin tensión ocular, puedes progresar a diez minutos. En esta segunda etapa, tu objetivo será buscar activamente la aparición de las «nieblas» o las primeras alteraciones de color. No intentes forzarlas; simplemente crea las condiciones y mantén la receptividad.

Solo cuando las nieblas aparezcan de forma consistente, deberías extender tus sesiones a quince o veinte minutos. Es en esta duración donde tienes tiempo suficiente para que de esas nieblas emerjan formas más complejas. Como señalan los investigadores, el efecto es mayor a medida que pasa el tiempo, ya que la privación sensorial se acumula. Forzar sesiones largas demasiado pronto es contraproducente, ya que la tensión y la ansiedad por «ver algo» bloquean el estado receptivo necesario. Un enfoque progresivo y paciente no solo es más efectivo, sino que también convierte la práctica en un ritual placentero en lugar de una tarea estresante.

Para estructurar tu entrenamiento, puedes seguir un plan de progresión como el que se detalla en la siguiente tabla, diseñada para desarrollar tu resistencia perceptual de manera segura y eficaz.

Plan de entrenamiento progresivo para scrying
Semana Duración Objetivo Señales de éxito
Semana 1-2 5 minutos Relajar la mirada sin expectativas Capacidad de mantener foco suave
Semana 3-4 10 minutos Buscar las ‘nieblas’ iniciales Pequeñas alteraciones en el color
Semana 5-6 15 minutos Formular pregunta simple Primeras formas o patrones
Avanzado 20-30 minutos Exploración profunda Manifestaciones más formales (ver siluetas)

Puntos clave a recordar

  • El scrying no es magia, es una técnica neuro-visual que induce el ‘efecto Ganzfeld’ para que el cerebro proyecte imágenes internas.
  • Tu reflejo no es un obstáculo, sino el punto de partida. Las ‘nieblas’ iniciales son la primera señal de éxito, no un fracaso.
  • La consistencia y el entrenamiento progresivo (empezando con 5 minutos) son más efectivos que las sesiones largas y forzadas.

Ampliar la práctica del scrying a superficies reflectantes

Una vez que has dominado la técnica fundamental con una esfera o un espejo negro, te das cuenta de que el poder no reside en la herramienta, sino en tu propia habilidad perceptual entrenada. Este es el momento de la liberación: ya no dependes de un único objeto «mágico». El scrying puede practicarse en cualquier superficie que permita crear un campo visual monótono. Esta comprensión te conecta con una tradición milenaria y global. De hecho, como documentó el antropólogo Northcote W. Thomas, la lectura en superficies reflectantes era una práctica común en culturas tan diversas como los iroqueses, los incas, los egipcios y los persas, mucho antes de la popularización de la bola de cristal victoriana.

La hidromancia, o scrying en agua, es la extensión más natural. Un simple cuenco de cerámica oscura lleno de agua se convierte en un espejo negro líquido y dinámico. La superficie del agua es increíblemente sensible a las vibraciones, añadiendo una nueva dimensión a la práctica. Puedes observar cómo responde a tu respiración o al sonido. La piromancia, la videncia en las llamas de una vela, es otra variante poderosa. Requiere un tipo de enfoque diferente, observando el movimiento constante y danzante del fuego para inducir un estado de trance. Las formas y colores que surgen en la llama se convierten en el lenguaje de la visión.

En el mundo moderno, las oportunidades para el «scrying urbano» son infinitas y a menudo pasadas por alto. La pantalla apagada de tu smartphone o tablet, una ventana oscura al anochecer, el reflejo en una copa de vino tinto o incluso un charco de agua en el asfalto después de la lluvia pueden servir como portales improvisados. El principio es siempre el mismo: encontrar una superficie que te permita desenfocar la mirada y anular los estímulos externos. Al expandir tu práctica a estos objetos cotidianos, el scrying deja de ser un ritual confinado a una habitación oscura y se convierte en una lente a través de la cual puedes percibir el mundo de una manera más profunda y conectada en cualquier momento.

Al dominar la técnica subyacente, el mundo entero se convierte en tu herramienta de videncia. Es útil repasar los principios para adaptar tu práctica a cualquier superficie reflectante y liberarte de la dependencia de un solo objeto.

Para aplicar estos principios y transformar tu frustración en maestría, el siguiente paso lógico es comenzar a experimentar de manera sistemática. Dedica tiempo a cada fase, desde la preparación del ambiente hasta la interpretación paciente de los símbolos que, inevitablemente, comenzarán a surgir.

Preguntas frecuentes sobre la práctica del scrying

¿Por qué veo nieblas al principio de mi práctica?

Las nieblas son la respuesta natural de tu cerebro al efecto Ganzfeld, que es una experiencia de percepción homogénea. Cuando tu córtex visual deja de recibir estímulos cambiantes (como bordes y contrastes), comienza a proyectar su propio «ruido» interno, que se manifiesta como estas formas nubosas. Es la primera señal de que la técnica está funcionando.

¿Es normal no ver imágenes claras inmediatamente?

Sí, es completamente normal y esperado. Las primeras etapas de una sesión de scrying casi siempre involucran fosfenos (puntos de luz) e imágenes hipnagógicas (formas abstractas y colores). Estos son los precursores de las visiones claras. La paciencia en esta fase es clave para permitir que las imágenes más complejas se formen.

¿Cómo diferenciar entre proyección mental y visión real?

Una proyección mental suele ser algo que puedes controlar o que está directamente relacionado con tus pensamientos del momento. Una visión real, en cambio, se siente más autónoma y espontánea, como si la estuvieras observando desde fuera. A menudo, las visiones auténticas van acompañadas de sensaciones de desapego, una claridad mental súbita o conexiones emocionales intensas que parecen surgir de la nada.

¿Cómo adaptar la técnica para scrying con agua?

Para la hidromancia, utiliza un cuenco oscuro lleno de agua quieta. La superficie actúa como un espejo negro líquido. La principal diferencia es que el agua es más dinámica; puedes observar cómo las vibraciones sutiles (de tu respiración o del sonido ambiente) crean ondas que pueden ser el punto de partida para tus visiones. El principio de desenfocar la mirada sigue siendo el mismo.

¿Se pueden usar objetos cotidianos modernos?

Absolutamente. La pantalla apagada de un smartphone, una tableta o un televisor funciona como un excelente espejo negro. También puedes usar el reflejo en una ventana por la noche, una superficie de granito pulido en una cocina o incluso el brillo en una copa de vino. El poder no está en el objeto, sino en tu habilidad para inducir el estado perceptual correcto.

Escrito por Rivas Elena, Numeróloga Estratégica y Consultora de Perfiles Vocacionales. Especializada en numerología pitagórica aplicada a los negocios, la compatibilidad de parejas y la planificación anual, con 10 años de práctica profesional.